Raymundo Carmona y Maira Fernanda Pavón
Enlace 2010: sin mejoría educativa
No son de extrañar los deficientes resultados de la Evaluación Nacional del Logro Académico en Centros Escolares (ENLACE), porque responden a un problema de política educativa y no de aprendizaje de los niños y los jóvenes, ya que desde la creación de esta prueba surgieron dudas de su validez y precisión para medir el desempeño escolar; de la complementariedad con otro tipo de evaluaciones y, sobre todo, de las estrategias que se aplicarían para mejorar los indicadores
año con año.
En la versión 2010 se aplicó la evaluación a 13 millones 772 mil 359 alumnos de primaria y secundaria, y a 884 mil 663 jóvenes del último grado de educación media superior. Los resultados muestran que en primaria más del 60 % se ubicó en los niveles “insuficiente” y “elemental” en matemáticas y en español, mientras que en secundaria, esta situación rebasó el 80 %.
Lo anterior significa que la mayoría de los estudiantes mexicanos no tiene el conocimiento ni las habilidades mínimas indispensables de las asignaturas evaluadas. El problema es que el actual gobierno le apostó demasiado a esta prueba para convertirla en un indicador de desempeño de los alumnos, los maestros y las escuelas, sin considerar que un examen estandarizado plantea una mirada reducida de los múltiples factores que intervienen en el desarrollo académico.
La iniciativa y diseño de esta prueba se llevó a cabo a finales del gobierno de Vicente Fox, aplicándose por primera vez en 2006 a 8 millones de
alumnos de tercero a sexto grados de primaria y de tercero de secundaria. Los hallazgos fueron negativos porque en todas las primarias del país, únicamente 3 % tuvo calificación de excelente en matemáticas, y en secundaria, apenas 1 %.
Desde su primera aplicación fue cuestionada debido a los defectos técnicos que arrastraba y ponían en duda la validez de sus resultados; sin embargo, a su llegada a la Presidencia, Felipe Calderón le adjudicó un papel central para elevar la calidad de la educación. Entre sus primeras acciones anunció que se aplicaría a toda la educación básica y se extendería a la educación media superior.
A partir de 2008 se inició la evaluación de una tercera asignatura que se rota cada año. En ese año correspondió a Ciencias; en 2009 a Formación Cívica y Ética; en 2010 a Historia, en 2011 tocará su turno a Geografía, y en 2012, nuevamente a Ciencias. Al concentrar sus estrategias en intensificar los
procesos de evaluación, Calderón mantuvo programas ya existentes como ENLACE y lo transformó en la unidad de medida nacional para el logro académico, pese a ser tan cuestionado por su instrumentación y metodología.
Entre los aspectos desafortunados se encuentran: asumir que la posición que ocupan las escuelas refleja la calidad de los procesos de enseñanza; reducir las acciones de los maestros a enseñar a los alumnos a resolverla; establecer un esquema de incentivos a los maestros cuyos alumnos hayan logrado mejores promedios; establecer una preocupación más para padres de familia, profesores y directores de escuelas, quienes han modificado algunas de sus estrategias en la búsqueda de obtener resultados satisfactorios, en una especie de competencia, más que en esmerarse en mejorar el aprendizaje integral.
A cuatro años de su puesta en marcha, los resultados de la prueba no tendrán cambios significativos como consecuencia del escaso interés y empeño puesto por las autoridades educativas, quienes no han cumplido el compromiso de incrementar la calidad. No debemos olvidar que la educación no ha sido el eje transversal de este gobierno, porque no tuvo prioridad en el Plan Nacional de Desarrollo, y se quedó sólo como un programa sectorial de bajo impacto.
Profesor del Colegio de Ciencias y Humanidades y Profesora de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.
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Reflexión


