Los temas con respecto a enfermedades terminales y casos de cuadriplejia dentro de la eutanasia se han ido aclarando conforme el aspecto científico y moral sigue avanzando, pero a lo que se refiere a la depresión para algunos les resulta complicado darla por descartada completamente.
En una primera vista podemos ir entendiendo por qué en los dos casos anteriores sí es permitida. Cuando hablamos de enfermedades terminables el paciente no tiene otra opción que la muerte y hasta que esto suceda la persona tiene que vivir con los efectos que su enfermedad le produzca. En la cuadriplejia vemos que la persona presenta un problema irreversible en la médula espinal, lo cual significa la pérdida de sensibilidad y movimientos en brazos, piernas y torso del cuerpo. La depresión, a diferencia de los otros dos, no es una enfermedad terminal y tampoco es irreversible ya que para este caso existen antidepresivos y tratamientos psiquiátricos que ayudan al paciente. Cabe decir que en los dos casos anteriores la enfermedad no imposibilita la toma de decisiones de manera exhaustiva.
En la enfermedad depresiva intervienen esencialmente 3 neurotransmisores: Serotonina, Noradrenalina y Dopamina. Todos ellos tienen un mismo precursor común en el interior de las neuronas, el aminoácido tirosina. Cada uno de estos sistemas de neurotransmisión está distribuido por distintas regiones cerebrales dando soporte a distintas funciones vegetativas, somáticas, emocionales y cognitivas. Existe un déficit funcional que afecta a estos 3 sistemas de neurotransmisión,
principalmente la serotonina y la noradrenalina, pero también la dopamina. El déficit de cada uno de estos neurotransmisores da lugar a síndromes distintos dependiendo de las funciones propias de cada uno de ellos. En la serotonina: ánimo deprimido, ansiedad, pánico, fobia, obsesiones/compulsiones y sensación de hambre. En la noradrenalina: dificultades de atención, problemas de concentración, déficits de memoria de trabajo, enlentecimiento del procesamiento de la información, retraso psicomotor y fatiga. En la dopamina: comportamiento y la cognición, el movimiento voluntario, la motivación y la recompensa, la inhibición de la producción de prolactina (que participan en la lactancia), el sueño, el estado de ánimo, la atención y el aprendizaje. Cuando una persona ejerce su autonomía se dice que prevé decisiones propias e individuales y tratándose de decisiones que involucran la vida misma éstas deben requerir la mayor atención posible.
El Instituto Nacional de Salud Mental (NIMH) dice que es más susceptible optar por el suicidio cuando se padece un trastorno de depresión y de acuerdo con estudios en los Estados Unidos y Canadá, son más las mujeres que intentan suicidarse, pero son más los hombres que mueren por suicidio. En 2006, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio (AIPS) indicaron que según investigaciones realizadas el factor que más predispone es la depresión, pero que hay otros muchos que aumentan la propensión al suicidio, como trastornos bipolares, abuso de drogas y alcohol, esquizofrenia, antecedentes familiares, contextos socio-económicos y educacionales pobres o una débil salud física, entre otros.
Las enfermedades mentales son trastornos biológicos del cerebro que muchas personas padecen, sin culpa propia. No pueden ignorarse o combatirse a través de la fuerza de voluntad. Si bien existen estigmas muy reales asociados a estas enfermedades, la mejor manera de salir adelante es diagnosticar el problema, mediante el estudio de la salud mental. La depresión, aun en los casos más graves, es un trastorno altamente tratable. Al igual que con muchas enfermedades, mientras más pronto pueda comenzar el tratamiento, más efectivo es y las probabilidades de prevenir una repetición son mayores.
Los datos proporcionados nos dan índices que cuando existe un estado depresivo nuestros pensamientos se ven influenciados provocando deseos no deseados de los que se pudiera tener en ausencia de depresión, por lo que se ve afectada la autonomía del paciente y por consiguiente lo hace candidato a que no puede tomar una decisión sin que la enfermedad esté involucrada para lo que la duda acerca de la aprobación de la eutanasia no prosiga a falta de razones que prueben que sí existe una autonomía aun cuando haya depresión.
-Fedón Lo
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