Es de suma importancia para toda persona el poseer un pensamiento verdaderamente crítico para entender cómo reconocer y mitigar o evitar los distintos engaños a los que estamos sometidos en la cotidianeidad. Por eso se desconfía de las fuentes de información como los medios de comunicación, ya que tienden a distorsionar la realidad.
La premisa del pensamiento crítico es dudar de todo lo que se lee o escucha, para acercarse con mayor precisión a la realidad.
Empiezo ésta pequeña reflexión con la manifestación de mis ideas sobre lo que entiendo por “pensamiento” y “crítica” para que así se aprecie mejor mi objetivo.
El pensamiento es aquello que es capaz de transformar las condiciones, de superar una alternativa “insuperable”, no esquivándola, sino situándola en un contexto más rico en el que deja lugar a una nueva alternativa. Permite resistir la disociación generada por la contradicción y el antagonismo, disociación que evidentemente no suprime la contradicción. El pensamiento posibilita la integración de la contradicción en un conjunto en el que pueda continuar fermentando, sin perder su potencialidad destructiva e incluso su potencialidad constructiva.
El acto de pensar está siempre relacionado con contenidos, no se produce en el vacío; cuando uno piensa está siempre pensando en algo o acerca de algo. Pero, mucho de nuestro pensar, en sí mismo, es arbitrario, distorsionado, parcializado, desinformado o prejuiciado. Sin embargo, tanto nuestra calidad de vida como la calidad de lo que producimos, hacemos o construimos dependen, precisamente, de la calidad de nuestro pensamiento.
Crítica, es el esfuerzo por ver las realidades, tanto en lo que muestran, privilegian, enfatizan o construyen cuanto en lo que ocultan, disminuyen, socavan o destruyen. Se trata de juzgar lo que es la realidad aparente, a partir de lo que no es, para hacerlo transparente. Por tanto, se trata de un pensar paradojal, como forma de poder penetrar y discernir las paradojas de las realidades relativas.
De aquí establezco que, un pensamiento crítico mira no solo lo que mira, sino que se hace consciente de cómo mira, es ejercicio auto-reflexivo, por tanto, se hace cargo de sus errores, aún más, los aprovecha como aprendizaje. Esta autorreflexión o autocrítica lo pone en constante vigilia frente a lo que sabe y lo que cree saber; pero no se trata de las actitudes cínicas y escéptica, que niegan que se puede saber-pensar, o el pesimismo al estilo de la condena de Sísifo, es decir, la condena de una repetición incesante de los mismos errores. Pero sí asume una actitud trágica, en sentido clásico, pues reconoce que no hay otra verificación, otra referencia más que el camino por seguir elucidando, discerniendo, cuestionando,
proponiendo.
El pensamiento crítico es auto-dirigido, auto-disciplinado, autorregulado y auto-corregido. Requiere estándares rigurosos de excelencia y dominio consciente de su uso. Implica comunicarse efectivamente, habilidades para la solución de problemas y el compromiso de superar el egocentrismo natural del ser humano. Se necesitan entonces una serie de capacidades y disposiciones personales para poder pensar críticamente. Pero más importante aún es que exista una disposición generada para pensar críticamente.
Para muchos el encontrarse con cuestionamientos constantemente les resulta una manera imposible de vivir, pues el hombre tiene que sentirse seguro de sus ideales para subsistir de una manera aparentemente “feliz”, pero no es más que optar por la comodidad resultante del “no cuestionamiento” de lo que se “sabe”, “cree” y “conoce”. Bien parece que todo esto nos indica que la sociedad es acreedora de lo que sufre en lo cotidiano, pero no es del todo cierto, ya que han existido, existen y existirán (cabe la posibilidad) grandes personajes que buscan una sociedad que esté dispuesta a un cambio de percepción de la realidad de lo tangible e ideal.
No basta con sólo saber y entender nuestro entorno sino que se necesita, también, que aprehendan y sientan las ideas, ya que en consecutiva se dará la tarea de combinar las palabras, ideas y acciones.
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Reflexión


