Primera Parte
Era el 4 de Febrero de 1996 a las 4 de la mañana, habíamos hecho todo incluso aquello que jamás habíamos hecho aunque sea redundante. Eráramos dueños de nuestras vidas a tal punto de perderlas, suena ilógico pero es así, nuestras manos tenían lo que jamás se nos hubiera ocurrido pedir nuestras vidas estaban a punto de romperse, de pasar delante de nosotros como si fuera una gota caída del cielo, casi no sabíamos de dónde veníamos ni a donde caeríamos, todo lo estábamos arruinando, nuestra infancia había pasado como una exhalación, ya no éramos nosotros, de lo que éramos, solo el nombre quedaba, se nos ocurrió salir de nuestra dantesca situación y arrastrarnos por así decirlo, hacia otros lugares, tal como los cuentos de almas en pena, errantes y vacios, vagabundos y eternamente descansados con toda la eternidad por delante, aquí la historia de tres Hermanos de los cuales soy el mayor, el que sigue Gaston y el tercero Ruben, luego seguían siete hermanos mas, el día anterior nuestra Madre y Hermanos habían salido de paseo y quedamos los tres Hermanos ya antes mencionados, dijimos irnos al corso de Moreno para terminar la noche allí, salió mi Hermano primero con tres amigos y quedamos con mi otro Hermano en casa quizás cerrando las puertas, no lo sé, perdimos un poco el Tiempo, luego salí yo con un amigo, llegando a la estación de Merlo se ve a lo lejos un tumulto,al acércame más al lugar se oyen sirenas ( policías ) oigo a lo lejos, uno de ellos mi hermano el menor de los tres llamado Ruben, y dos amigos mas - ellos eran tres, los otros al menos once -, me acerco mas, las sirenas estaban demasiado cerca, corro y le grito a mi Hermano que (valga la redundancia) corra y yo también lo hice, volví la vista hacia atrás y vi a mi hermano tirado en el suelo siendo golpeado por la policía, ellos dirían cumpliendo su trabajo pero no es así la cuestión es que no podía volver y decir lo que había pasado, no me lo creerían, no me lo creería yo mismo, y debo decir que al lugar donde mi Hermano sería llevado ya lo conocíamos y desde chicos pues en épocas de dictadura a mi Padre se lo habían llevado, al mes mi Madre lo encontró en una comisaria maltrecho y de ahí lo llevaron a un penal, al de Mercedes un año más tarde al de azul, y luego de 3 años quedo libre, las razones, se las debo, pues a mi Madre también se las debieron y también a mi Padre, él como tantos, se decía que andaba en la Política, nosotros todos chicos, yo del año 78 y mis dos Hermanos del 79 y una Hermana del 77, íbamos los fines de semana a la visita, allí veíamos todo aquello, las rejas, pasillos, gente desconocida, uniformes, tristeza, alegría de mi Padre al vernos, llanto al dejarnos, lo había pasado mal y peor aún por no haber hecho nada las torturas le habían consumido gran parte del alma, salió en libertad en el año 83 sus ojos ya no eran los mismos, estaban tristes y su vos quebrada, sus manos caídas, sus pies lentos por el peso de la propia injusticia la cual decía que era un gran ladrón y que tenía muchas armas, lo cierto es que, contaba mi Madre éramos más que pobres, con ilusiones y necesidades, como todo pobre, por todo ello no podía volver, corrí hasta donde estaba la policía y dije que yo también estaba, la gente miraba atónita y desconcertada pues porque alguien querría entregarse y los damnificados decían que no era verdad, que yo no estaba en el lugar que no me conocían, igual por suerte para mí y mi Hermano me llevaron lo mismo.
Segunda Parte
En las puertas de la celda, y próximo a entrar nos miramos y le dije que de ser posible peleara al primer requerimiento, y así lo hizo, terminamos golpeados, pero estábamos aunque parezca contradictorio a salvo, habíamos pasado lo que se dice la prueba de fuego, el derecho de piso, éramos todos amigos, como si nos conociéramos de toda la vida, nos decían como teníamos que declarar para que saliéramos enseguida, lo que hasta el momento la policía no sabía es que yo era menor de edad , cuando fuimos al juzgado, de menores ahí descubrieron que, claro estaba era mayor y debía declarar ante un juez de mayores como debía, mi tranquilidad era que mi hermano estaba bien, que saldría en ese día y que mi Madre quedaría tranquila pues el menor de los tres hermanos mayores, estaría en casa yo el mayor podía aguantar un poco mas, tal vez dos o tres días quizás, creía yo, cuando fui al juzgado numero 9 de Morón Provincia de Buenos Aires, el juez me dijo que me hiciera cargo porque mi hermano la pasaría mal y que yo iría a Lisandro Olmos donde seria violado por todos, y que finalmente me darían muerte, todo esto con otras palabras - lo estoy diciendo con palabras suaves- le dije que, era inocente y que los damnificados no me habían reconocido, no me habían encontrado nada en mi poder ni objetos ni armas ni drogas, no debía estar alli, me dijo que era yo o mi hermano, que el tenia contactos en juzgado de menores, le dije no me iba a hacer cargo de nada, el me dijo que escribiría lo que se le daba la gana , y así lo hizo, le dijo a su secretario que escribiera, y este así lo hizo , al final estuve ocho meses nadie podía creerlo, aquello era el mismísimo infierno, vi cosas que jamás había visto, ni siquiera en películas, un mundo diferente.
Jamás las cosas volverían a ser lo de antes, ahora deseaba aquellas cosas que, estando libre eran de poca importancia, mi Madre me visitaba todas las semanas, mis hermanos también, se nos pasaba seguramente todo aquello que, cuando niños solíamos andar, en el penal de Mercedes, mas lejos aun la cárcel de azul, pasaban y pasaban los días yo seguía allí, esperando, sabía que uno de esos días saldría en libertad, me confortaba saber que había hecho algo bien.
Salvado mi hermano y yo cumpliendo los siete meses, me quedaba un mes solamente, así que ya sentía los aires del barrio, las voces amigas, mi Madre estaba un tanto enferma así que no podía verme, un día después de tantos vino para mi alegría y me conto que parecía que estaba embarazada, muy alegres los dos, semana después le dijeron que era un fibroma, la primer semana del octavo mes ya no pudo ir, tenía que ir al médico, a uno más complejo, un Oncólogo, lo suyo no era embarazo, ni fibroma, para la tristeza de todos nosotros era cáncer de cuello de útero, diagnosticado por los médicos, se debía hacer todo tipos de estudios para sobrellevar aquella enfermedad, todo era más negro aun salir de allí para y empezar un a recorrer al peor de lo que nunca salimos airosos, algunos decían que era culpa mía tanto que lo creí, lo hice con todas mis fuerzas yo que había creído hacer bien aquel día cuando volví y dije que también era, jamás pensé que aquella acción desencadenaría en esa situación, creí hacer lo mejor para todos y fue desastroso, hoy ya nadie cree que es mi culpa, solo yo creo que tengo algo de culpa, lo cierto es que volvería a hacer lo mismo por uno de mis hermanos y por mi madre, jamás sabemos lo que sucederá, jamás quise cortarme una pierna para notar lo lindo que es caminar extraño a mi Madre muchísimo, jamás llenare tal perdida y culpa. Solo me consuela saber que aquello que hice fue todo por su bien y por su nombre.
No soy escritor, eso está a la vista.
-Oscar Fernández
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